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jueves, 15 de octubre de 2009

DEPORTES>Hubo fiesta... ajena por Mario Ernesto Posada

La idea era que el juego de anoche ante Honduras fuera una fiesta para El Salvador. Una despedida por todo lo alto para los dirigidos por Carlos De los Cobos por el digno papel desarrollado por la Azul durante la hexagonal final de la CONCACAF.
Y hubo fiesta. Pero ajena. Los catrachos, unos 5,000 que llegaron a El Salvador haciéndose sentir en el estadio Cuscatlán, celebraron su clasificación a Sudáfrica 2010, la que será su segunda copa del mundo en la historia.
Bastó un gol de Carlos Pavón —sí, de Carlos Pavón, el que siempre le anota a El Salvador— al minuto 64 para que los catrachos, aprovechando el empate en el descuento 2-2 de los ticos ante Estados Unidos, volvieran a una copa del mundo luego de haber estado únicamente en España 1982.
La victoria hondureña dejó con un raro sabor de boca a la hinchada cuscatleca que anoche volvió a copar el Cusca, confirmando que la Azul, pese a quedar penúltima en la eliminatoria regional con ocho puntos, solo por encima de Trinidad y Tobago, volvió a enamorar a El Salvador. “Por lo menos clasificaron los hondureños y no los ticos”, fue el comentario generalizado una vez que terminó el encuentro, haciendo alusión al repechaje que Costa Rica deberá jugar contra Uruguay, el próximo mes.
El pretendido festejo para los salvadoreños —real para los hondureños— comenzó desde el mediodía. A esa hora ya podía verse a cientos de aficionados de uno y de otro lado buscando entrar al Cuscatlán.
Los catrachos, agobiados por la crisis política que se vive en su país, querían encontrar un oasis en El Salvador. Y lo encontraron. Pero les costó.
Y les costó porque el ambiente, aunque no fue hostil contra ellos, sí buscaba alentar con todo a una selección salvadoreña que tras 12 años de ausencia volvió a una fase final de CONCACAF y que incluso hasta la novena jornada —jugada el sábado pasado— todavía tenía chance de meterse en la pelea por un boleto mundialista.
Homenaje al míster
Una vez realizados los actos protocolarios, Carlos De los Cobos se llevó una prolongada ovación, luego de que sus pupilos desplegaran sobre la cancha una pancarta dándole las gracias por su trabajo y asegurándole que si él seguía con la Azul, llegarán a Brasil 2014.
Los azules buscaron por todos los medios congraciarse una vez más con el míster. Y De los Cobos desplegó un esquema 3-5-2 que hasta el gol de Pavón había servido para mantener a raya a los visitantes y con reales opciones de gol para los locales. Agrado quiere agrado, dicen los viejitos.
Conscientes de la calidad de Arturo Álvarez, el técnico catracho, Reinaldo Rueda, mandó a que lo marcaran en relevo. Siempre tuvo a dos rivales cerquita. Pero así como la bicolor intentaba controlar al salvadoreño, sus puntas de lanza —Pavón y David Suazo— eran neutralizadas por unos gigantes Marvin González y Alexander Escobar, apoyados por Manuel Salazar.
Por si fuera poco, Miguel Montes volvió a ser el de toda la eliminatoria, conjurando todos los mano a mano que tuvo, como el del '19, cuando le ganó el mandado a Suazo, del Inter de Milán.
Sobre el minuto 34 de juego, era tan obvia la superioridad salvadoreña sobre el terreno que el técnico Rueda entró en un lapsus, protestando fuertemente una decisión del árbitro asistente y provocando que el central, Ricardo Salazar, lo mandara a los camerinos.
Sin embargo, cinco minutos después de esa acción, El Salvador tuvo que recurrir a su primer cambio tras la lesión de Cheyo Quintanilla, quien le cedió el lugar a Osael Romero.
Con otra atajada espectacular del “Mudo” sobre Suazo concluyó el primer tiempo, siempre con la esperanza cuscatleca de ganar y cerrar de manera invicta en el Cusca la hexagonal.
Para agarrar un poco de motivación, en el descanso la FESFUT por fin le rindió un homenaje a la Azul playera campeona de CONCACAF y que el próximo mes disputará el mundial de la disciplina en Dubái. “Ahí, ahí, ahí está el campeón”, gritó la gente.
Recién iniciado el segundo tiempo, Álvarez probó los reflejos del meta catracho Noel Valladares, al '52. Y dos minutos después, Escobar sacó un “rastrazo” desde fuera del área que el portero visitante de manera aflictiva mandó al tiro de esquina.
Cuando parecía que era cuestión de minutos para que el gol salvadoreño fuera celebrado, llegó el turno de “la Sombra” Pavón. En la prácticamente única pelota que tocó durante todo el partido, el delantero aprovechó su especialidad, el juego aéreo, para marcar el único gol del encuentro.
A esas alturas Costa Rica estaba ganando en Estados Unidos. Sin embargo, tras el pitido final llegó la noticia de que los gringos empataron en Washington sobre el descuento. Festejo catracho por la clasificación. El Salvador tal vez lo haga en 2013 para ir Brasil, un año después.
Tomado de La Prensa Gráfica de El Salvador
Posada, M. E. (15 de octubre de 2009). Hubo fiesta... ajena. La Prensa Gráfica , págs. http://www.laprensagrafica.com/deportes/futbol-nacional/la-selecta/66259-hubo-fiesta-ajena.html.

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