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sábado, 20 de marzo de 2010

ECONOM'iA> La calidad cuando no hay productividad

Un Ferrari 599 puede costar más de doscientos mil euros, un precio muy por sobre del promedio para un vehículo. Por este precio cualquiera espera que el automóvil sea algo especial. Los obreros, que hacen a monos estos carros velan porque esto sea así. Si de calidad se trata, Ferrari lo cumple. En la fabricación del 599 hay estándares definidos que cada unidad debe cumplir. Hay controles en cada parte del proceso para asegurar que el resultado final sea lo que se espera. En el caso de que en alguna parte del proceso de fabricación se falte a una de las expectativas, todo el producto se deshecha.
Muchas empresas creen que la calidad y la productividad van de la mano; esto no siempre es así. Tal vez en otros fabricantes, como Toyota, Honda y Mitsubishi, esto sea así. Estas marcas japonesas son reconocidas por estandarización, cumplimiento de normas y eficiencia, tanto en sus productos como en sus procesos. Pero no ocurre lo mismo con marcas europeas como Lamborgini, Porche, Maseratti, y Ferrari, entre otras. Ciertamente se pueden considerar productos de calidad, pero no eficientes.
En el caso particular de los Ferrari, la falta de productividad se debe a la cantidad de procesos manuales que se llevan a cabo para completar la manufactura de sus coches. En muchos casos se consideraría que sacrificar produciría aumento de costos y esto afectaría las utilidades de la empresa. En el caso del 599, y los otros deportivos del Cavellino Rampante, las ganancias se recuperan en el precio. Y es que los clientes de Ferrari valoran el esfuerzo que los trabajadores ponen en los detalles. Esto seguirá siendo una marca distintiva. Tal vez el hacer las actividades a mano vaya en contra de la productividad, pero si es hecho con el cuidado que amerita, lo hecho a mano se puede considerar una artesanía y le da un valor agregado.
Mediante se ha avanzado por las eras de calidad, se ha creído que los controles de calidad deben ir disminuyendo, que los obreros deben ser cuidadosos y hacerlo bien desde la primera vez. En Ferrari, no sólo se preocupan por hacerlo bien desde la primera vez y se preocupan por revisarlo una y otra vez para que no haya ninguna falla. Para ellos no es sólo un asunto de calidad, es orgullo y una cuestión de seguridad y desempeño. Si el carro no cumple con las especificaciones que ellos se trazan, el carro puede tener una falla que cause un accidente o puede tener menos potencia de la que se espera que tenga.
Los constantes controles de calidad hacen que sólo unos pocos 599 salgan de la línea de producción a la semana, pero esto no es inconveniente para Ferrari ni sus clientes. Los consumidores no son tantos y no tienen problema en encargar su 599 con meses de anticipación. Al final saben que la espera y el desembolso que harán, vale cada minuto y cada euro que pagan.

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