Praeter um sententia

¿Qué es vivir en un país en vías de desarrollo? Ofrecemos el punto de vista de uno. La intención es mostrar las ideas detrás de vanguardia en un medio ambiente de seguidores

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

VARIOS> Cada final es un nuevo inicio

Los mayas entendían el tiempo como una serie interminable de de ciclos. A medida iban satisfaciendo necesidades más básicas y necesitaban ejercer actividades más complejas; encontraban un ciclo más amplio que les ayudase a entender cronológicamente sus procesos. Cada vez que terminaba un ciclo, otro nuevo comenzaba el reemplazaba al desaparecido. Así pues todos los años existía el ciclo del cultivo del maíz, donde al principio se prepara la tierra, se se siembra la semilla, se riega, se fertiliza, se cosecha y se limpia. Todos los años se repite, aunque ningún ciclo es exactamente igual, no en todos llueve en la misma fecha, pero siempre hay un orden temporal en el que realiza cada etapa. Siempre hay patrones.

Cuando acaba el ciclo de cultivo de maíz no quería decir que no volvería a haber maíz nunca más. El ciclo vuelve a empezar, indefinidamente. Aunque un año la cosecha no fuese buena, no era motivo para desalentarse, siempre hay otro año en que se pueden hacer mejor las cosas. Igual sucede en nuestro tiempos.

Actualmente tenemos otros tipos de ciclos, no iguales a los de los de civilizaciones antiguas, pero los ciclos existen, se adaptan a nuestra realidad. Nos ayudan a cumplir con las metas que queramos alcanzar. Ah, que importante es que en las metas se establezca cuando deben ser cumplidas, saber cuando es que acaba un ciclo para iniciar uno nuevo.

Nuestra vida no debe ser una repetición sin sentido de minutos, días, meses y años. Cada vez que se completa un ciclo se debe revisar que tanto se ha avanzado, que logros se han hecho. Si no ha sido un buen tiempo, encontrar la razón del fracaso, qué se puede hacer para mejorar. El fin del mes y el fin de año son oportunidades de revisar si se transita en el camino correcto, en el camino que todos quieren transitar, el camino de la felicidad. La felicidad no es un destino ni un estado, es un camino, un proceso dinámico.

Aunque todos queremos andar por la senda de la alegría no todos debemos hacer lo mismo, no hay una receta mágica de cosas que hacer para ser feliz. Descubrir su meta individual es tarea de cada quien, nadie más puede decir a otro que hacer para ser feliz. Lo que hace gozar a un hermano, no contenta al prójimo.

Dado que el sendero de la alegría es distinto para cada quién, al final de un periodo de tiempo se debe detener a verificar el rumbo y tener la oportunidad de corregir cuando aun es posible. De esta manera, si al final de periodos de tiempo se controla y se endereza la marcha, entonces, cada vez habrá mejora, cada año será más gratificante, le dará más sentido al que viene. Cada año tendrá un sentido. Cada año será más feliz.

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