Praeter um sententia

¿Qué es vivir en un país en vías de desarrollo? Ofrecemos el punto de vista de uno. La intención es mostrar las ideas detrás de vanguardia en un medio ambiente de seguidores

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martes, 7 de diciembre de 2010

Nuestra relación con la corrupción

Se dice que los pueblos tienen el país que se merecen. Así que cuando vives en un país entre los cincuenta más corruptos del mundo, se puede decir algo del tipo de gente que habita este país. Los hondureños se quejan sobre los fundos públicos que terminen donde deberían, sino en cuantas de banco de particulares, de que para obtener un empleo en el gobierno es necesario ser familiar o amigo de algún político. Son muchos los que sostienen que para alcanzar mejores estadios de desarrollo, esto debe terminar.

Los hondureños también han escuchado el mismo discurso una y otra vez, cada cuatro años: el gobierno que viene acabará con la corrupción. Y aun así, son muchas las llamadas a radio emisoras, a nivel nacional, denunciando actos de corrupción.

Los pasos que el país ha tomado para tratar de reducir la corrupción han sido mucho, la mayoría sin grandes resultados. Existe un Tribunal Superior de Cuentas, un Consejo Nacional Anticorrupción, un fiscal contra la corrupción, entre otros, y más recientemente, todos los secretarios de estado han jurado un código de ética. Y todavía, la gente se queja por considerarse afectados por este cáncer.

Entonces, ¿qué hacemos para detener la corrupción de una vez por todas? Para encontrar la cura a una enfermedad, hay que encontrar la raíz que la causa. Así que si la gente de un país es corrupta, el país será una percepción de ser corrupto. Asimismo, las personas que ocupan un puesto en oficinas del gobierno vienen del pueblo. Esto significa que para acabar con la corrupción cada uno de nosotros debe dejar de ser corrupto.

Algunos podrán creer que para ser corrupto o cometer actos de corrupción, tiene que tener la posibilidad de poner mano sobre fondos públicos o estar en una posición donde se pueda contratar a amistades o parentela. La verdad es que cuando alguien toma ventaja de una situación con la ayuda de un procedimiento que va contra la ley, se está cometiendo un acto de corrupción. Así que, cuando un conductor ve una luz roja y conduce por el carril de opuesto para adelantarse y llegar más cerca una intersección, es un acto de corrupción. Alterar la red eléctrica o de la compañía del cable, alterar los medidores de agua o robar señal del internet del vecino es ser una persona corrupta. Una persona que soborna a un oficial de policía o a un burócrata, está implicado en actos de corrupción. A diario, los hondureños están acostumbrados a cometer actos de corrupción, y encime se atreve a quejarse sobre ello. La corrupción es un cáncer que ha llegado a afectar a la sociedad hondureña hasta la médula.

Los hondureños no están verdaderamente preocupados por la corrupción, los hondureños han aprendido a convivir con ella diariamente. Sólo se molestan cuando los actos de corrupción son contrarios a sus intereses.

Para erradicar, para siempre, con la corrupción, es necesario un cambio en todos los niveles. La gente debe dejar sus actos de corrupción particulares para acabar con la corrupción en mayor escala. No importa cuán grande o pequeña alguien considere es una acción, la corrupción es la corrupción. Para acabar con la corrupción: hay que dejar de ser corruptos.

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